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icult | cartelera | 29 de mayo 2007
Un crucero de lujo por el Mediterráneo
María del Mar Bonet festejó su 40º aniversario de carrera con un solemne recital orquestal en el Palau.
Jordi Bianciotto, Barcelona
Quizá chirríe hablar por enésima vez de la mediterraneidad de María del Mar Bonet, pero, en el Palau, más que nunca, la hoja de ruta fue una oda a sus puertos favoritos del Mare Nostrum; de Mallorca a Oriente Medio; de Cerdeña a Grecia. Una travesía más propia de un crucero de lujo que de una barca pesquera, ya que Bonet diseñó un suntuoso 40º aniversario de carrera en alianza con la Orquesta Simfònica del Vallès, dirigida por Xavier Puig.
El aroma marítimo cubrió la platea desde la primera canción. Merhaba, del turco Zülfü Livaneli y una dedicatoria "al record d´Ulisses, que ensenyà a la terra / la passió primera de fer-se a la mar". De ahí a Les illes, con un
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texto pro-balear de Vincent Andrés Estellés. Bonet entró en calor poco a poco, tensando una voz que, inicialmente, se dejó invadir porel aparato orquestal. Dansa de la primavera, las canciones de trabajo mallorquinas, citas a Montllor y a sus griegos favoritos (Theodorakis, Hadjidakis) dieron cuerpo a una sobria primera parte. Ella misma pareció darse cuenta cuando dijo buscar "la solemnidad", aunque también un poco de luminosidad musical intensa".
El segundo bloque partió, como el primero, de Livanelli, y se alimentó de algunos gestos más personales, como esa Dansa d´amor, de Toti Soler, y las dedicatorias a sendos amigos fallecidos: Manuel Vázquez Montalbán (A la platja) y Terenci Moix (Per Hipòcrates). Recuperó, tras un largo retiro, La balanguera y, agotado el repertorio, acabo repitiendo piezas y soltándose, sin micro y a capella, con las Tonades de segar. El Festival Únicas le reservó un final con flores y pastel de cumpleaños, y el clímax lo puso la cantante con un grito jubiloso:"Visca Mallorca!"
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